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¿Qué es una fractura?

  • 21 may
  • 4 min de lectura

Una fractura es la pérdida de continuidad de un hueso producida por la aplicación de una fuerza superior a la capacidad de resistencia del tejido óseo.

Las fracturas pueden variar desde fisuras pequeñas hasta lesiones complejas con múltiples fragmentos y compromiso de tejidos blandos.

Las causas más frecuentes incluyen:


  • Caídas

  • Accidentes de tránsito

  • Trauma deportivo

  • Golpes directos

  • Enfermedades óseas


Los síntomas más comunes son:


  • Dolor intenso

  • Inflamación

  • Deformidad

  • Incapacidad funcional

  • Movilidad anormal


El tratamiento depende del tipo de fractura, estabilidad, localización y estado general del paciente.


Tipos de fracturas


Las fracturas pueden clasificarse según:


  • El patrón de ruptura

  • El mecanismo del trauma

  • La exposición del hueso

  • La estabilidad

  • El compromiso de tejidos blandos


Entre los tipos más comunes se encuentran:


  • Fractura abierta

  • Fractura cerrada

  • Fractura transversal

  • Fractura oblicua

  • Fractura espiral

  • Fractura conminuta

  • Fractura patológica

  • Fractura por estrés


Cada una presenta características biomecánicas y tratamientos específicos.


Fractura abierta


La fractura abierta, también conocida como fractura expuesta, ocurre cuando existe una comunicación entre el hueso fracturado y el exterior a través de una herida en la piel.


Este tipo de fractura representa una urgencia médica debido al alto riesgo de:


  • Infección

  • Contaminación bacteriana

  • Daño vascular

  • Lesión de tejidos blandos


Las fracturas abiertas suelen producirse por traumatismos de alta energía como accidentes de tránsito o lesiones industriales.


El tratamiento incluye:


  • Limpieza quirúrgica

  • Antibióticos

  • Estabilización ósea

  • Manejo de tejidos blandos


Fractura cerrada


La fractura cerrada es aquella en la que el hueso se rompe sin atravesar la piel.

Aunque no existe exposición externa, pueden presentarse lesiones internas importantes en músculos, vasos sanguíneos y tejidos blandos.

Las fracturas cerradas son las más frecuentes y pueden variar desde lesiones simples hasta fracturas complejas.


El tratamiento puede incluir:


  • Inmovilización

  • Reducción ortopédica

  • Osteosíntesis

  • Rehabilitación funcional


Fractura conminuta


La fractura conminuta ocurre cuando el hueso se rompe en múltiples fragmentos.


Generalmente es causada por traumatismos de alta energía y suele asociarse a:


  • Mayor inestabilidad

  • Lesión importante de tejidos blandos

  • Dificultad en la consolidación


Este tipo de fractura requiere con frecuencia tratamiento quirúrgico mediante:


  • Placas

  • Tornillos

  • Clavos intramedulares

  • Fijadores externos


La recuperación puede ser más prolongada debido a la complejidad biomecánica de la lesión.


Fractura transversal


La fractura transversal se caracteriza por una línea de fractura perpendicular al eje longitudinal del hueso.


Usualmente ocurre por:


  • Golpes directos

  • Fuerzas de flexión


Este patrón suele generar fragmentos relativamente estables dependiendo de la localización anatómica.


El tratamiento puede ser conservador o quirúrgico según:


  • Desplazamiento

  • Estabilidad

  • Compromiso funcional


Fractura espiral


La fractura espiral presenta una línea de fractura en forma helicoidal alrededor del hueso.


Se produce principalmente por fuerzas de torsión o rotación.

Es frecuente en:


  • Lesiones deportivas

  • Accidentes con giro brusco

  • Traumatismos indirectos


Este tipo de fractura puede comprometer la estabilidad del hueso y requerir fijación quirúrgica para mantener la alineación adecuada.


Fractura oblicua


La fractura oblicua se caracteriza por una línea diagonal respecto al eje del hueso.

Suele producirse por combinación de:


  • Compresión

  • Flexión

  • Torsión


Las fracturas oblicuas pueden presentar tendencia al desplazamiento debido a las fuerzas musculares sobre los fragmentos.


El tratamiento depende del grado de estabilidad y desplazamiento.


Fractura patológica


La fractura patológica ocurre cuando el hueso se rompe debido a una enfermedad previa que debilita su estructura.


Puede asociarse a:


  • Osteoporosis

  • Tumores óseos

  • Metástasis

  • Infecciones

  • Enfermedades metabólicas


En estos casos, el trauma puede ser mínimo o incluso inexistente.


El manejo requiere tratar tanto la fractura como la enfermedad subyacente.


Fractura por estrés


La fractura por estrés es una lesión causada por microtraumatismos repetitivos sobre el hueso.


Es común en:


  • Deportistas

  • Corredores

  • Personal militar

  • Personas sometidas a sobrecarga física repetitiva


Las localizaciones más frecuentes incluyen:


  • Tibia

  • Metatarsianos

  • Fémur

  • Calcáneo


Los síntomas suelen aparecer progresivamente con dolor relacionado a la actividad física.


El tratamiento generalmente incluye:


  • Reposo

  • Modificación de actividad

  • Rehabilitación


Consolidación ósea


La consolidación ósea es el proceso biológico mediante el cual el hueso fracturado cicatriza y recupera su continuidad estructural.

Este proceso ocurre en diferentes etapas:


Fase inflamatoria


Se produce inmediatamente después de la fractura y activa mecanismos celulares de reparación.


Fase reparativa


Se forma un callo óseo que estabiliza progresivamente la fractura.


Fase de remodelación


El hueso recupera su estructura y resistencia funcional.

La consolidación puede verse influenciada por:


  • Edad

  • Nutrición

  • Tabaquismo

  • Estabilidad mecánica

  • Enfermedades sistémicas


Clasificación AO


La clasificación AO es uno de los sistemas internacionales más utilizados para clasificar fracturas.


Fue desarrollada para:


  • Estandarizar diagnósticos

  • Facilitar comunicación médica

  • Guiar tratamientos

  • Mejorar estudios clínicos


La clasificación considera:


  • Localización anatómica

  • Complejidad

  • Patrón de fractura

  • Compromiso articular


Actualmente es ampliamente utilizada en traumatología y cirugía ortopédica a nivel mundial.


Pseudoartrosis

La pseudoartrosis es una complicación en la que la fractura no logra consolidar adecuadamente después de un tiempo esperado de cicatrización.

En lugar de formar hueso sólido, se desarrolla una “falsa articulación” entre los fragmentos.


Puede deberse a:


  • Inestabilidad mecánica

  • Infección

  • Mala vascularización

  • Tabaquismo

  • Pérdida ósea


Los síntomas incluyen:


  • Dolor persistente

  • Movilidad anormal

  • Falta de consolidación radiográfica


El tratamiento suele requerir cirugía reconstructiva y nueva estabilización ósea.


Retardo de consolidación


El retardo de consolidación ocurre cuando la fractura tarda más tiempo del esperado en sanar, pero aún mantiene potencial de cicatrización.

Es diferente de la pseudoartrosis porque el proceso biológico de consolidación continúa activo.


Los factores asociados incluyen:


  • Diabetes

  • Mala nutrición

  • Inmovilización inadecuada

  • Infección

  • Déficit vascular

  • Inestabilidad de la fractura


El manejo puede incluir:


  • Optimización biológica

  • Reforzamiento de la fijación

  • Estimulación ósea

  • Rehabilitación controlada


La detección temprana es fundamental para evitar progresión hacia pseudoartrosis.


 
 
 

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